Jesús Hernández Aristu

Special (September 2003)


zum 60. Geburtstag


La complejidad

Belén Pérez de Prado

Si describir lo que alguien es para mí se me hace harto complicado, en el caso Jesús Hernández Aristu se me multiplica todavía más.

Recibí tu invitación Heinz, y desde entonces me he tomado mi tiempo en resumir y actualizar mi sensación interna respecto a Jesús Hernández.

Si me refiero a la "realidad" medible en confidencias, cenas, llamadas y encuentros tengo que decir que no tengo una relación de amistad con él, si bien desde que le conocí está entre las contadas personas que sin estar, están con una presencia importante en los acontecimientos más importantes de mi vida.

No tengo una estricta y directa relación profesional con él, desconozco mucho de su currículum y su vitae, y a la vez es el campo de lo profesional lo que permitió conocerle y lo que me posibilita seguir en aprendizaje en mi contacto con él.

Podría hablar, por ejemplo, de cómo con una intervención suya pude cerrar un periplo de terapia de años y tomar una de las decisiones más importantes de mi vida, por lo tanto ... veamos, ¿"deshacedor" de nudos?, si, de algunos y añadiría que también motivador de otros.

Suelo decir con toda sinceridad que divido mi vida-vida en dos partes, la de antes y después del curso de Supervisión y esto me lleva a la memoria de mi trabajo final del curso en el que recuerdo haberle agradecido el agridulce de guiarme y frustrarme hasta el borde del descubrimiento y el mostrarme las herramientas necesarias para proseguir mi viaje. Esto sigue siendo actual para mí y a la vez falta un algo más ...

Llegada a este punto, me recuerdo algo que aprendí de él: ¡en una situación complicada uno puede intervenir descomplejizando!,(yujuuu, ahí no hay dificultad alguna,así que escojo una palabra que lo defina para mí: FACILITADOR.

De ella, estirando el hilo, con suavidad viene de la mano el poso... mi agradecimiento, mi alta valoración de su capacidad de trabajo, mi total respeto y mi cariño.

Dejo hoy aquí un abrazo y mis Felicidades a ti Jesús, y también por extensión, mis felicidades a todos y todas los que desde diferentes cercanías, modos y grados, tenemos la suerte de contar contigo.

(¡Señor, señor, hay cosas que no cambian!, me veo metiendo todo este rollo para poder decirte, Jesús: ¡me alegro mucho de que hayas nacido!)

Un abrazo

Belén Pérez de Prado


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